Los bonos soberanos argentinos cerraron la última rueda hábil de noviembre con una foto que resume bien lo que fue el mes: un mercado dividido en dos, pero con un saldo final positivo para toda la curva bajo ley extranjera y un cierre más flojo para los Bonares.
Aun así, el dato central del día estuvo afuera de las pantallas de precios: el riesgo país perforó los 650 puntos y terminó en 648 puntos y que consolida el proceso de compresión que marcó noviembre.
Globales: estabilidad y un mes claramente ganador
Los títulos bajo ley Nueva York volvieron a mostrar firmeza. El GD29, GD30, GD35, GD38 y GD46 operaron con movimientos milimétricos, algunos en verde, otros neutros, pero todos defendiendo paridades altas y rendimientos que siguen anclados entre 8,6% y 10,5%.
La deuda ley local no logró subirse del todo al rally. Este viernes volvió a cerrar en rojo: el AL29 cayó cerca de 0,7%, el AL30 retrocedió un 1%, y el AL35 terminó levemente abajo. En el balance mensual, los Bonares quedaron rezagados frente a los Globales.
Del dólar a los activos argentinos
Gustavo Gardey, cofundador de Bull Road Investments, explicó a El Cronista que noviembre cerró con un mercado argentino estable y sin devoluciones relevantes tras la fuerte suba de octubre.
“El A3500 subió 1% en línea con la expansión de las bandas, un crawling peg normal y previsible. El CCL avanzó 0,8% y comprimió un poco la brecha, que igual sigue cerca del 3%. El Merval prácticamente no se movió, con lo cual quedó flat en dólares. Fue un mes de subas y bajas, pero terminó igual que como empezó”, resumió.
El riesgo país también acompañó la calma: “Bajó 1,37%, de 657 a 648 puntos. Después de la suba fenomenal que tuvo el mercado post elecciones, noviembre no devolvió nada: mantuvo valores y se comportó bien”.
Para Gardey, la clave del mes fue la tasa: “Se desplomó. Los títulos más cortos rinden entre 23% y 24%, abajo del 30% y mucho más alineados con la inflación. Son tasas reales positivas, razonables para que vuelva el crédito y la economía pueda reactivarse”.
Recordó además el dato de EMAE de septiembre, que terminó siendo +0,5%. “Es crecimiento sin dinero. En septiembre no había un peso en la calle, con tasas altísimas y un clima electoral intenso, pero aun así la actividad repuntó”.
El analista destacó que noviembre dejó un mensaje importante: estabilidad. “No hubo correcciones, no hubo devolución de ganancias y las variables se mantuvieron ordenadas. Y diciembre, por estacionalidad, suele ser positivo: aumenta el consumo, llega el aguinaldo y hay más operaciones en dólares”. Según describió, hasta la tercera semana de noviembre las compras y ventas del mercado minorista estaban empatadas en unos u$s 1500 millones, en un contexto donde octubre fue récord de compras.
A nivel financiero, Gardey remarcó señales externas favorables: “CABA pudo colocar deuda, y Chubut va a salir con tasas entre 8% y 10%. Empieza a verse demanda internacional por provincias. La relación exterior está funcionando y permite que las jurisdicciones se autoabastezcan”.
Para él, el mercado espera que el Gobierno genere buenas noticias que permitan un nuevo tramo de compresión del riesgo país: “Si rompe los 500 puntos y va hacia 400, Argentina podría reabrir el acceso a los mercados internacionales”.
Sobre el frente global, fue más cauto: “No fue un mes fácil. Hay dudas sobre si Estados Unidos podrá satisfacer las expectativas que se montaron sobre la inteligencia artificial. Es lógico que haya correcciones, sobre todo en tecnología. Y eso puede pegar en mercados emergentes como el nuestro”.
Aun así, anticipa un 2026 con perspectiva favorable: “Se esperan bajas de tasas afuera y, en Argentina, hay clima de optimismo. No es un escenario internacional adverso, pero sí más desafiante que el rally de los últimos años”.
ADR y acciones
Damián Vlassich, Team Leader de Estrategias de Inversión en IOL dijo que, el anteúltimo mes de 2025 se caracterizó por una pausa en el ciclo alcista global de Wall Street, marcado por una corrección esperada tras ganancias históricas, mientras que el mercado argentino, impulsado por la estabilidad política y las perspectivas de reforma, logró consolidar la fuerte recuperación iniciada en octubre. La bolsa de EE. UU. tomó un respiro, pero los activos locales mantuvieron el ímpetu, confirmando un cambio estructural de tendencia.
Vlassich aseguró que el mercado argentino vivió un mes de consolidación y fortalecimiento de la tendencia alcista post-electoral. “La calma política y la expectativa hacía adelante actuaron como un sólido sostén para los activos locales”.
Así, el índice S&P Merval en moneda local, tras la espectacular suba de octubre, cerró noviembre por encima de las 3.000.000 unidades, marcando una ganancia mensual del 0,8%.
Las acciones argentinas con mejor rendimiento en el mes fueron: Sociedad Comercial del Plata (COME) con una suba del 32%, Transener (TRAN) con un avance del 20,3% y el Banco de Valores (VALO) con un 29%.
En el último viernes de noviembre, los ADR volaron casi 7% en Wall Street. El papel que más trepó fue Central Puerto (+6.9%); Loma Negra (+6´9%) y Cresud (6%).
Desde GMA Capital agregaron: “La recomposición de precios de activos argentinos tras las elecciones continuó en noviembre, aunque con retornos más moderados. El podio del mes quedó en manos del equity y la deuda soberana hard dollar: el S&P Merval avanzó 3,9% en dólares, seguido por los Bonares (+2,6%) y los Globales (+2,3%)”.
Vlassich coincidió y agregó que la deuda soberana argentina mantuvo un sesgo constructivo, con avances promedio del 3,2% entre Bonares y Globales y una compresión adicional de spreads entre legislaciones, que retornaron a niveles previos a la volatilidad electoral.
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