

Bioceres sigue en el centro de la tormenta. La empresa santafesina, que en los últimos meses enfrenta tensiones de liquidez y caída en sus indicadores financieros, ahora se ve salpicada por otra crisis.
Es que accionistas de Bioceres S.A. -una sociedad residual que había quedado en la Argentina y que no tiene hoy relación con la biotecnológica que cotiza en los Estados Unidos, Bioceres Crop Solutions- convocaron a una asamblea a realizarse el 25 de febrero, para determinar si avanzan con acciones legales contra el CEO de la firma, Federico Trucco, y Manuel Alberto Sobrado, quien renunció como director titular de Bioceres el año pasado.
Allí, se tratará un pedido de “Acción social de responsabilidad”, un recurso previsto en la Ley de Sociedades que permite a la propia sociedad demandar a sus directores si considera que, con sus decisiones o su gestión, le provocaron un perjuicio económico o actuaron en contra de ella.
Si la asamblea lo aprueba, la compañía queda habilitada a iniciar una acción judicial para reclamar que los ejecutivos respondan con su propio patrimonio por los daños que se les atribuyen. Es un mecanismo para que la sociedad busque recuperar eventuales pérdidas y determine si hubo incumplimientos en el ejercicio del cargo.
Así, y según trascendió, acusan al management de la compañía de haber transferido los activos más valiosos de la empresa a Bioceres Crop Solutions (BIOX), que hoy cotiza en Wall Street; y a Moolec, firma radicada en las Islas Caimán que controla Bioceres S.A., empresa madre que hoy quedó como una “sociedad residual” separada del grupo principal y enfrenta una dura situación financiera, que la llevó al concurso preventivo.
Sin embargo, fuentes cercanas a la compañía replican y denuncian que este movimiento es una extorsión por parte de uno de sus principales accionistas, el empresario uruguayo y exsenador Juan Sartori, “para quedarse con BIOX”, dijeron. Ahora, ejecutivos y fundadores de Bioceres S.A. evalúan iniciar acciones penales en su contra.
“Se trata de un mecanismo que busca avanzar de forma extorsiva por parte del nuevo controlante que ingresó en la compañía a mediados de 2025, para hacerse con otros activos. Conociendo totalmente la situación, decidió incumplir los compromisos que había y luego proponer la quiebra de la sociedad”, explicaron esas fuentes a El Cronista.
El conflicto no es nuevo. Hacia fines del año pasado, en el marco de tensiones internas, Trucco recurrió a la Justicia y obtuvo una medida cautelar que suspendió decisiones adoptadas en una asamblea del 15 de diciembre, entre ellas, el avance de una acción social de responsabilidad en su contra. La cautelar dejó en suspenso esas resoluciones, lo que marcó el inicio formal de la disputa societaria que ahora vuelve a escalar.
Sartori es presidente y fundador de Union Group International Holdings, una firma privada de inversión y capital privado que tuvo un rol clave en la estructura que permitió la salida a bolsa de Bioceres en 2019. Sartori también aparece vinculado a Moolec Science.
En paralelo, desde el año pasado, Sartori integra el directorio de Adecoagro, uno de los principales grupos agroindustriales de la región y que es controlada por el gigante cripto Tether.
Se profundiza la crisis
BIOX es la firma argentina que desarrolló la semilla de trigo HB4, resistente a la sequía, y que cotiza en la Bolsa de Nueva York. Nació como una escisión de su compañía fundadora, Bioceres S.A..
A mediados de 2025, luego de una reestructuración societaria por parte de BIOX, Bioceres S.A. comenzó a funcionar como una sociedad residual y quedó al margen de la estructura que hoy cotiza en Wall Street. Parte del control de la compañía pasó a Moolec Science.
Ahora, ambas empresas enfrentan tensiones de liquidez.
En enero, Bioceres S.A. se presentó en convocatoria de acreedores por una deuda de más de u$s 39 millones. La empresa cayó en default en julio de 2025, luego de no poder cumplir en los plazos previstos con el pago de pagarés bursátiles por más de u$s 5 millones.
Por su parte, a comienzos de este año, BIOX se desprendió de su negocio de semillas y abandonó la producción local que la dejó a manos de dos empresas del agro: Horus Agro y Natal Seeds.
El 2 de febrero, sus acciones en Wall Street cotizaron por debajo de u$s 1 (llegó a valer u$s 6,55 por acción a comienzos de febrero de 2025, una caída de casi el 90 por ciento), lo que la convierte en una penny stock -empresas que cotizan por debajo de u$s 1-.
A esto, se le sumó que el control de ProFarm Group, una de las compañías del grupo, pasó a manos de un conglomerado de acreedores tras la ejecución de garantías por u$s 55 millones.
La última noticia fue el pasado viernes. Rizobacter, compañía controlada por BIOX, busca reestructurar su deuda. La empresa informó a la Comisión Nacional de Valores (CNV) que se encuentra “en conversaciones con los tenedores” de sus obligaciones negociables (ON), para extender los plazos de pago (con vencimientos el pasado martes) por un monto de u$s 3,8 millones. A tal fin, este viernes, presentó formalmente la solicitud de consentimiento para que adhieran sus bonistas. Además, en junio de este año, deberá afrontar vencimientos por u$s 16,7 millones.













