La distorsión de precios entre lo que percibe el productor rural y lo que paga el consumidor en góndola por el mismo producto alcanza hoy niveles insólitos. El Gobierno acusa a los grandes supermercados de remarcar precios, pero tanto empresas como sectores del agro atribuyen a la inflación los aumentos en la cadena de comercialización. Las claves de un escenario en donde todos pierden.
Ante una saturación del crédito en pesos por las restricciones monetarias, el Gobienro analiza la posibilidad de flexibilizar las trabas que rigen desde 2002 para los préstamos en dólares