Lo más importante de la gira que hoy comienza la titular del FMI por la Argentina llegará cuando Kristalina Georgieva termine todo el periplo: un mensaje reservado que se llevará del gobierno argentino a Washington. Difícil que lo confirmen las partes. Dicho en pocas palabras, sería de gran ayuda para el país, y para la reelección de Javier Milei, que se encuentre una fórmula para refinanciar los u$s 6000 millones que hay que pagar al organismo el año que viene.

No resuelve el total de las inquietudes cambiarias para llegar tranquilos a las presidenciales, pero se trata de reservas importantes que se ahorraría el Tesoro, sumado al blindaje financiero que presentó el equipo económico para calmar a los mercados.

La convicción del Presidente y el Ministro de Economía para llegar a las elecciones es mantener el dólar quieto y, a la vista de los números, atrasado contra la inflación. La inflación en dólares para los argentinos ha sido una de las características del plan de estabilización y la política monetaria y cambiaria están orientadas a mantener el dólar lo más estable posible.

Si algo faltaba para confirmarlo, interesa mirar estos días la reacción unánime en el oficialismo para descalificar las recientes predicciones del vocero Adrián Ravier, cuando habló de la posibilidad de que el dólar “este año pueda llegar $1700 o $1800” dijo textual.

Una gaffe significativa en términos políticos, que vulneró una recomendación ancestral para los funcionarios: nunca hablar del precio del dólar. Posiblemente en el oficialismo está fallando algún eslabón en la cadena de selección de personal. Nombraron a un economista como vocero, al mismo tiempo que a un correcto periodista, Javier Lanari, lo eligieron para el Directorio del Banco Nación.

El caso Ravier con el dólar, y sobre todo la energía que desplegó el Gobierno para desmentir sus proyecciones, confirman una vez más la estrategia del atraso cambiario. Porque en lo que va del año el dólar en cualquiera de sus versiones no subió más que 4%, frente a una inflación que se proyecta para el año entre 25% y 30%. Si a fin de año el tipo de cambio llegara a los precios de Ravier, $1700/1800, el ajuste sería entre 15% y 20%, llevando la devaluación anual a la zona de 20% a 25%, y manteniendo cierto atraso del dólar frente a la inflación.

La estrategia oficial apunta a sostener un tipo de cambio estable.
La estrategia oficial apunta a sostener un tipo de cambio estable.Archivo El Cronista

Tiene la lógica económica en la mirada de muchos observadores, el vocero incluido parece, de no exagerar al extremo con el tipo de cambio bajo. Este episodio dispara una pregunta más relevante para el Gobierno. Esto es si la idea es seguir interviniendo y hasta dónde para mantener el dólar más o menos congelado, o moviéndose siempre por debajo del ritmo de la inflación.

Cuando en junio el dólar trepó 5%, el ritmo de compra de reservas bajo. En las últimas semanas, con el precio estable en 1500, hubo jornadas de ingreso récord de dólares al Central, lo cual reveló que en las mesas de dinero nadie entendió que Ravier hubiera anunciado que el dólar se iba a disparar a 1800 esta semana. Nunca dijo eso, por otra parte.

Lo evidente, y en verdad, bastante obvio, es la importancia que el Gobierno le asigna a la estabilidad del dólar para su futuro económico y político. De allí el esfuerzo del Ministerio de Economía por presentar un blindaje financiero que limite lo más posible las turbulencias que podrían aparecer en el año electoral. De momento ese blindaje da resultados, aunque otra vez la tensión internacional repone ruido estos días en contra de las expectativas, y afecta el valor de bonos y acciones. El riesgo país, que llegó a perforar los 400 puntos, terminó en 437 al cierre del viernes.

A propósito de blindajes, conviene advertir la mirada de muchos observadores tanto del mundo económico como del mundo político respecto del futuro. Para el sector financiero, sobre todo la mirada desde el exterior, sería necesario que se sume un blindaje político al blindaje financiero que permita llegar a las elecciones del año que viene sin sobresaltos en el dólar. El principal blindaje político para la mirada del mundo económico es el acuerdo entre los Milei y los Macri para candidaturas unificadas a Presidente, Gobernador de Buenos Aires y Jefe de Gobierno porteño.

También los pactos con los gobernadores de las provincias, sobre todo en aquellas con mayor peso en el padrón electoral como Córdoba y Santa Fe. Algunas gestiones avanzadas, muchas expresiones de deseo y una agenda por ahora incierta.

Una señal preocupante es que los acuerdos políticos, si los hay, no se verifican en el Congreso. La agenda de leyes económicas sigue trabada y en ese contexto llega ahora la reforma a la Carta Orgánica del BCRA y la nueva reforma al proyecto de inocencia fiscal para alentar el consumo y la inversión con los dólares no declarados. Hasta ahora no hubo avances con ninguna de las iniciativas del año, salvo la reforma laboral.

La agenda de reformas económicas sigue pendiente de tratamiento en el Congreso.
La agenda de reformas económicas sigue pendiente de tratamiento en el Congreso.Fuente: Prensa Senado

Sigue pendiente la aprobación del proyecto para reducir los subsidios en el gas a la provincia de Buenos Aires, la ley de inviolabilidad de la propiedad que elimina los límites a las hectáreas que un extranjero puede comprar en el país, y la segunda ola de las desregulaciones, algunas polémicas, que impulsa para todas las actividades económicas Federico Sturzenegger.

Los consultores políticos agregan un factor inquietante, que pone el foco y la responsabilidad en el equipo económico, más allá de la calma financiera: consideran que no habrá blindaje político para el Gobierno si la economía no sale del bajo nivel de actividad, consumo e ingresos que todavía golpea a la mayoría del padrón electoral. Lo que importa, según esta mirada, es más el blindaje económico que el financiero. Sin crecimiento económico que llegue a la mayoría de la gente, la reelección de Milei no estaría asegurada, y si así fuera, la política no se va a rendir al Presidente. Con lo cual la incertidumbre terminaría afectando la tranquilidad cambiaria, por más blindaje financiero que se prometa.

Los números de la economía en el segundo trimestre no despejan todas estas dudas. Fue algo mejor que el muy mal primer trimestre, pero con señales dispares entre los meses y manteniendo la desigualdad entre los sectores que siguen prosperando y los que se mantienen estancados o en caída. Los datos del consumo masivo, la industria y la construcción en el primer semestre revelan que se mantiene el retroceso donde mayor empleo se genera.

Volvió a caer fuerte en junio la confianza en el Gobierno después de dos meses de recuperación, y las encuestas prematuras advierten hoy que Milei no lograría ganar en primera vuelta y debería someterse a un balotaje.

¿Podría hacer algo más el Gobierno para reactivar la economía allí donde no llega el derrame de los sectores que prosperan? Bajar más impuestos difícil, no hubo anuncios en ese sentido para el campo ayer, no hay margen por la caída en la recaudación. El atraso cambiario y la inflación en dólares complican a un sector clave para el empleo, la construcción.

El costo para levantar un edificio estándar llega hoy a u$s 3500 por metro cuadrado, sumando la incidencia del terreno y el costo financiero para dos años de obra. Imposible vender a más de u$s 4000 o u$s 4500. Solo hay actividad en los barrios premium de los grandes centros urbanos. Tal vez habrá que llevarle el apunte al vocero Ravier con sus proyecciones: para ayudar a reactivar, que no se atrase tanto el tipo de cambio.