*CEO del data center Skyonline

Muchos fanáticos del automovilismo, particularmente de la Fórmula 1 que está muy de moda por Franco Colapinto, entenderán seguramente el título que encabeza esta reflexión. Para quienes no estén en tema, lo explico brevemente: la visión de túnel es un fenómeno que se da a muy altas velocidades cuando el piloto pierde el campo visual periférico y limita la percepción a un área central estrecha.

Cuando el cerebro no puede procesar tanta información, decide en qué focalizarse y pierde de vista el contexto, considerándolo menos relevante en un momento de tensión pura. En otras palabras, lo urgente muchas veces termina desplazando lo importante. Algo así está pasando en estos tiempos en nuestro país.

En el momento de transición que estamos atravesando, donde hay un reordenamiento macroeconómico vertiginoso, no nos ocupamos por pensar en lo que va a venir, sino en tener resultados lo más inmediatos posibles. Lógicamente, en este contexto socioeconómico, la urgencia por conseguirlos es entendible.

Es innegable la importancia del sector energético, particularmente Vaca Muerta; el sector agrícola, con las hectáreas de tierra fértil que tiene la Pampa Húmeda; o el crecimiento del sector minero, impulsado por recursos clave para las industrias del futuro; pero mientras discutimos el potencial de nuestros recursos tradicionales, todavía dedicamos poco tiempo a pensar qué infraestructura demandará la economía de los próximos años.

Los avances tecnológicos son cada vez más rápidos y nos obligan a estar anticipados. Muchos países ya están viendo que la IA del futuro no va a funcionar solamente desde las grandes instalaciones centralizadas en Estados Unidos y empiezan a ver a la región latinoamericana como el futuro del desarrollo de la Inteligencia Artificial.

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Los Data Center que generen IA van a depender de factores clave. Algunos de ellos son la energía barata y renovable, producto del alto nivel de consumo y para lograr que sea sustentable en el largo plazo. Argentina tiene condiciones competitivas muy relevantes para posicionarse en ese escenario, pero con grandes desafíos en los que hay que trabajar desde hoy para no perder la oportunidad.

Como mencioné previamente, la proyección de Vaca Muerta es uno de los principales focos de atención. La disponibilidad energética, el potencial de generación renovable y una ubicación estratégica dentro de la región son activos que el mundo tecnológico ya empieza a observar. El talento técnico es algo a destacar de Argentina en relación a otros países vecinos e, independientemente de la posición política de cada lector, en el plano internacional se vislumbra un mejor contexto macroeconómico del esperado.

El potencial existe y empieza a ser visible a nivel internacional, por eso en el mundo toma relevancia. Ahora bien, ¿qué falta para dar el salto de calidad?. La respuesta es inversión. Hoy, incluso con ese potencial, Argentina todavía enfrenta limitaciones estructurales para recibir inversiones de gran escala vinculadas a inteligencia artificial e infraestructura digital. El sistema de distribución energética no está a la altura para transportar la potencia que estos gigantes demandan para procesar datos.

Esto no implica pensar un sector en detrimento de otro. Por el contrario, son industrias complementarias que deben desarrollarse en paralelo. El crecimiento de la infraestructura vinculada a inteligencia artificial depende directamente del desarrollo energético.

Por eso, Argentina necesita salir de esta visión de túnel. Como país necesitamos ampliar nuestro panorama y evaluar más opciones de inversión. Muchas veces la urgencia económica hace que enfoquemos toda la atención en sectores con impacto inmediato, como Vaca Muerta. Pero la transformación tecnológica ya empezó y la infraestructura necesaria para sostenerla requiere decisiones que deben tomarse hoy.